Los mejores relatos de Edgar Allan Poe, maestro del terror y el misterio

Incomprendido en su día y maltrecho por adaptaciones poco fieles, Poe sigue siendo un maestro del relato de terror. También fue poeta e incluso inventó el relato detectivesco. Estos son algunas de sus historias imprescindibles.

 

Hay que tener en cuenta que Poe nació en 1809 y murió a los 40 años. No hablamos de un autor de la era preinternet, sino de alguien anterior a la radio. Sin embargo, aunque los estilos evolucionen, solo las buenas ideas sobreviven al paso del tiempo.

En cualquier caso, lo que mejor distingue a Poe de la ficción contemporánea es que él nunca promete finales felices.

 

La verdad sobre el caso del señor Valdemar

La hipnosis era un concepto nuevo y misterioso cuando Poe sorprendió a su público con esta historia que combina lenguaje científico y detalles de puro gore: ¿podemos comunicarnos con la mente de un cadáver? Eran otros tiempos y algunos lectores creyeron que se trataba de un caso real.

 

Ligeia

Un narrador poco fiable, un amor obsesivo y la muerte de una mujer hermosa, Lady Ligeia, de quien su marido ni siquiera recuerda dónde y cómo llego a conocer. Ni siquiera recuerda su apellido. Estas son las coordenadas del que, según el propio Poe, es su mejor relato.

 

El entierro prematuro

En la época de Poe, que le enterraran a uno vivo no era solo una idea descabellada para un argumento macabro. Esta es la peor pesadilla del protagonista, que sufre catalepsia. Por eso idea un plan para poder escapar en caso de despertarse en su ataúd. ¿Qué puede salir mal?

 

La caída de la Casa Usher

Esta historia ha sido adaptada en numerosas ocasiones, desde Roger Corman hasta Netflix. Poe fue pionero a la hora de sacar partido a las mansiones siniestras y las familias decadentes con secretos en el desván. Todo un festín para los amantes de las ambientaciones góticas.

 

Los crímenes de la calle Morgue

El detective Auguste Dupin es el antecesor directo de Sherlock Holmes, por eso esta historia está considerada como el primer relato policiaco. Por supuesto, también el asesinato sangriento de una madre y una hija en un piso de París. El horror, en este caso, no requiere causas sobrenaturales.

 

El pozo y el péndulo

Si una historia incluye mecanismos de tortura y muertes lentas y horripilantes, estamos hablando de El pozo y el péndulo. Mucho antes que la saga cinematográfica de Saw, la Inquisición ya sabía sacarle partido a los sótanos lúgubres y llenos de ratas.

 

La narración Arthur Gordon Pym

La única novela de Poe fue una de las obras favoritas de Borges y una gran influencia para Lovecraft y Verne. El protagonista se embarca en un viaje que incluye un buque fantasma, motines, cadáveres descompuestos y canibalismo. Un viaje hasta un infierno helado e implacable.

 

El corazón delator

Los límites entre la obsesión y la locura son el punto de partida de este relato lleno de tensión y malas vibraciones. El narrador confiesa su crimen a partir de un odio irracional e insiste en su cordura entre un cadáver descuartizado y un tic tac enloquecedor.

 

La máscara de la muerte roja

Un príncipe y la élite de sus seguidores se creen a salvo de una terrible plaga. Los nobles deciden celebrar un baile de máscaras: están encerrados en una abadía fortificada mientras los campesinos caen como moscas. Por mucho que uno se esconda, la muerte siempre se abre camino.

 

El barril de amontillado

Una venganza cruel tiene lugar en una ciudad italiana donde el protagonista embriaga a un amigo en una bodega instalada en una cripta. Su intención es castigarlo por haberle humillado en el pasado. Nunca llegamos a saber cuál fue el detonante de la enemistad, pero sí conocemos sus consecuencias.

 

El gato negro

Un joven matrimonio lleva una vida tranquila junto a su mascota, un gato llamado Plutón. Lo malo es que el narrador de esta historia tiene un problema serio con la bebida. La violencia estalla sobre la criatura más débil. ¿Y si la víctima tuviera siete vidas?

 

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