El "sí o sí" de las lecturas de verano
Los libros son bienvenidos en cualquier época del año. Sin embargo, hay algo del verano que convierte la lectura en una experiencia sensorial al completo: la caricia de una repentina y agradable brisa, la sal en las mismas yemas que acarician todas y cada una de las páginas; el silencio de la ciudad, o de una noche estrellada en tu balcón o jardín. Las vacaciones de verano tienen momentos que solo pueden hacerse perfectos con novelas que entiendan esas sensaciones, y tenemos algunas propuestas.
El verano sin hombres, de Siri Hustvedt (junio 2020, Seix Barral)
Treinta años de matrimonio sin baches colapsan en una pausa que esconde la infidelidad del esposo de Mía. Entre muchas otras cosas, descubrir que la amante es más joven que ella le desencadena una crisis y acaba ingresada en una clínica. El alta coincide con la llegada del verano, y esa casualidad la conduce hasta la ciudad de su infancia, Bonden, donde pasará estos meses calurosos junto a las amigas de su madre, un grupo de ancianas que se hacen llamar ‘los Cisnes’, y las chicas adolescentes que conoce en un taller de poesía.
La compañía que encuentra la protagonista entre estas mujeres resulta en una historia refrescante e inolvidable. A su vez, nos recuerda lo importante de disfrutar en nuestra soledad, especialmente, en épocas como el verano.
El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Tibuleac (febrero 2019, Impedimenta)
Para salir de su bloqueo creativo, el psiquiatra recomienda a Aleksy revivir aquellas épocas pasadas de su vida que no ha querido afrontar. A partir de aquí, el pintor se sumerge en un mar de emociones y, más concretamente, en el último verano que pasó con su madre en aquel pueblo vacacional francés. El rechazo de su madre, su rencor; la enfermedad de ella, su tristeza. Pero en aquellos tres meses, consciente de la trivialidad de su condena, fueron, si no las paces, un alto al fuego para esta relación madre e hijo.
Es un relato agridulce que te llega, con el que te sientes identificado con más o con menos. Es la novela perfecta para esos días donde el verano deja de ser pacífico y se vuelve tedioso e insulso, recordándote lo que es sentir en todos los aspectos y a todos los niveles.
Un lugar feliz, de Emily Henry (abril 2024, Titania)
Harriet y Wyn se conocieron en la universidad y, después de años siendo la pareja perfecta y admirada por todos, deciden romper. A los cinco meses de su ruptura, reciben la misma invitación de cada año: la escapada de verano con todo el grupo de amigos, quienes no están al corriente de nada. Ante esto, deciden mantenerlo en secreto para no arruinar las vacaciones a nadie, sin contemplar que al llegar allí tendrán que compartir habitación. Cualquier cosa antes que romper el corazón de sus amigos o la magia de esos diez años de tradición, piensan. Es buena idea, en teoría, pero ¿hasta qué punto van a ser capaces de fingir, de mentirles a ellos, de mentirse a sí mismos?
Emily Henry debería ser el primer nombre que te venga a la cabeza cuando hablamos de lecturas de verano. Es ligera y divertida, sin dejar de conectar con los personajes por la forma en la que la autora describe las contradicciones del corazón.
El césped de manzanilla, de Mary Wesley (mayo 2022, Alba Editorial)
Cada verano, los cinco primos Cuthbertson se han juntado en la casa familiar de Cornualles para pasar tiempo juntos. Pero en agosto de 1939, la guerra irrumpe en esa promesa, esa tradición, zanjándola aparentemente para siempre. Será un funeral cuarenta y cinco años más tarde lo que provoca el reencuentro, aunque las aguas no son del mismo azul ni tan cristalinas; la muerte, la destrucción y el antisemitismo que han sometido su Inglaterra, ahora se mezcla con el resurgir de nostalgias complicadas, como amores pasados e irresueltos.
El relato se vive como un fin del verano, ese momento en el que nos damos cuenta del paso del tiempo, de lo poco que dura la inocencia y la felicidad, aunque parece que es posible vivir del recuerdo. En paralelo a su contexto, la lectura nos anima a nunca perder la esperanza.
En agosto nos vemos, Gabriel García Márquez (marzo 2024, Random House)
Una vez al año, siempre el mismo día de agosto, Ana Magdalena Bach viaja en trasbordador hasta la isla donde está enterrada su madre. Esta fecha, por sacarla de su rutina indiscutiblemente, le permite ser otra cosa, una mujer distinta a la de su tiempo. Al margen de las expectativas sociales de una cultura patriarcal durante esas horas de duelo, Ana Magdalena se deja sentir, amar y desear a su manera, sin pretensiones ni miramientos. En esta novela, García Márquez se convierte en un narrador que no solo no juzga a esta mujer liberada, sino que le ofrece el espacio para hacerlo como un animador silencioso.
Una obra póstuma sobre el amor y la pasión, lo emocional y lo carnal, contado desde la consciencia de una mujer sin censurar por su sociedad. Sin duda, es una obra destacada del escritor colombiano, y solo queda agradecer que no se quemara, como así lo había pedido su yo más perfeccionista.
La casa de verano, Masaschi Matsuie (marzo 2025, Libros del Asteroide)
Con el título de arquitectura aún en la mano, Tôru Sakanishi se incorpora a Murai, un prestigioso estudio de arquitectura, donde el aire es una mezcla de arte, descanso y disciplina. El verano en Tokio se vuelve una situación insoportable, así que trasladan el estudio a la casa donde el propio Murai veranea para esquivar el calor. Entre los miembros del equipo hay dos mujeres por las que el joven se siente atraído, y con las que tendrá que competir por un proyecto: la nueva Biblioteca Nacional de Literatura Contemporánea en Tokio.
La casa de verano se lee como respirar aire fresco. El retrato de Japón a través de la mirada abierta y limpia de un aprendiz con ganas de aprender y vivir. Una obra reposada que equilibra las aspiraciones profesionales con el deseo de conexión humana, el amor y la amistad a través de este nexo constituido por la casa de verano.
Y para aquellos que van a libro por semana, incluso, a libro por día, cuando por fin llegan las vacaciones, hay otros títulos que merece la pena mencionar.
- El verano de Cervantes, Antonio Muñoz Molina (junio 2025, Seix Barral)
- Tres habitaciones en Manhattan, Georges Simenon (noviembre 2021, Anagrama)
- El síndrome de la chica con suerte, Aloma Martínez (abril 2024, Grijalbo)
- El año sin verano, Carlos del Amor (marzo 2016, Booket)
- Buenos días, tristeza, Françoise Sagan (junio 2025, Tusquets)
- Un lugar soleado para gente sombría, Mariana Enríquez (marzo 2024, Anagrama)
- La chica salvaje, de Delia Owens (octubre 2019, Atico de los Libros)
- La cuenta atrás para el verano, La Vecina Rubia (octubre 2021, Cúpula)