Ver para creer: el regreso virtual de ABBA y el futuro de la nostalgia pop

Los espectáculos protagonizados por recreaciones digitales se anunciaron durante años como el futuro de los conciertos. Hoy ya son una realidad. 

 

En una época en la que el valor nostálgico es un gran argumento de venta, los clásicos del pop y el rock suelen responder a la demanda y acaban volviendo a los escenarios.

Sin embargo, los miembros de ABBA declinaron ofertas de este tipo durante décadas. Juraron que jamás se reunirían para interpretar sus éxitos en directo y, en cierto modo, lo han cumplido. Porque la última gira del cuarteto sueco ha tenido como protagonistas a sus réplicas virtuales (bautizadas como «Abbatares»), acompañadas por músicos en directo.

¿Es una experiencia lo suficientemente real? No importa lo que entiendas por «realidad»: todos los que han asistido a uno de estos shows han olvidado, en cuestión de segundos, que no estaban ante intérpretes de carne y hueso. Esta es una gran ventaja de la tecnología: te ofrece la posibilidad de contentar a todo el mundo sin faltar a tu palabra.

El espectáculo ofrece una imagen rejuvenecida del cuarteto, que decidió separarse en 1982, y cuida todos los detalles: desde las explicaciones y saludos entre canción y canción hasta el intercambio de miradas (tristes) en The Winner Takes It All. También están las composiciones nuevas, las primeras del grupo en cuatro décadas. Pero no nos engañemos: lo que todo el mundo quiere oír son los grandes éxitos, y ahí están Waterloo, Dancing Queen, Knowing Me Knowing You y Voulez-Vous, entre otras. De esta forma, el efecto no solo se obtiene con trucos visuales, (creados por los equipos que trabajan en las nuevas entregas de Star Wars): bajo el influjo de la música y las emociones, todos los sentidos te indican que estás en un concierto «de verdad».

Artistas como Michael Jackson, Roy Orbison, Whitney Houston, Buddy Holly, Frank Zappa y Tupac han sido objeto de «resurrecciones» virtuales. Otras experiencias pioneras incluyen estrellas virtuales de K-Pop (que cuentan con millones de seguidores) o grupos como Gorillaz, que ya en 1998 se presentaban a través de sus avatares en forma de personajes de dibujos animados.

La diferencia con el caso de ABBA es que, en primer lugar, los ejemplos citados no estaban realizados con la tecnología más avanzada. Y, a diferencia de casos como el de Michael Jackson, Agnetha, Björn, Benny y Anni-Frid han participado de forma activa en el desarrollo de sus alter egos digitales.

Ellos mismos dan un buen consejo sobre este proceso de digitalización, como aviso a futuros avatares del pop: «Es mejor que se haga cuando todavía estás vivo porque, aunque tu cuerpo se desmorone, las medidas del cráneo siguen siendo las mismas. Por eso es más fácil crear una imagen rejuvenecida de ti mientras sigues vivo».

Con los avances en realidad virtual y aumentada, el público está cada vez más dispuesto a disfrutar de experiencias de este tipo en videojuegos, plataformas online o salas de conciertos. En definitiva, el show debe continuar. Y esto es solo el principio.