«Dickens es uno de esos autores a los que vale la pena plagiar.»
George Orwell
«Grandes esperanzas es la primera novela que, al leerla, me hizo desear haberla escrito.»
John Irving Ilustrado por Ángel Mateo Charris. Traducción de Manuel Vallvé. El joven Pip es protagonista y narrador de una emotiva historia de iniciación en la que hay lugar para el amor y los giros del destino. Es huérfano y vive con su hermana, una mujer irascible que, aunque presume de haber criado a Pip «a mano», acostumbra a castigarlo con una vara con nombre propio. Su marido, un herrero bondadoso y débil de carácter, es el único aliado con el que cuenta el muchacho. El primer hecho excepcional en la vida de Pip ocurre cuando un preso fugado le pide ayuda en mitad de la noche: necesita víveres, una lima y, por supuesto, discreción absoluta. En caso contrario, el siniestro fugitivo está dispuesto a arrancarle el corazón y el hígado. No es sencillo digerir semejante amenaza y además guardar el secreto, pero en breve algo mantendrá ocupada por completo la mente de Pip: ocurrirá el día de su primera visita a la señorita Havisham, una anciana adinerada y excéntrica que, a partir de entonces, requerirá la presencia de Pip como pasatiempo para su protegida, la pequeña Estella. Pese al desprecio que le profesa la arrogante muchacha, Pip queda prendado de ella y se hace a sí mismo la promesa de convertirse en un caballero para ser digno de su amor. La oportunidad llega bajo la apariencia de un benefactor anónimo: alguien está dispuesto a hacerse cargo de sus estudios y respaldar su ascenso social. Pip adivina la mano de la señora Havisham tras la providencial oferta y comprende que su sueño está cada vez más cerca. Algún día dejará de ser un aprendiz de herrero y podrá pedir la mano de su amada Estella. |